Este artículo esta basado en: ¿y cómo llegamos aquí?
Vivimos en una época donde la verdad se ha vuelto un asunto de opinión. Expresiones como “mi verdad” o “tu verdad” son tan comunes que casi parecen inocentes, pero esconden una crisis profunda: la pérdida del fundamento absoluto sobre el cual se sostiene la moral, la justicia y la fe. En una sociedad que rechaza la existencia de verdades universales, todo se convierte en relativo y negociable.
El libro ¿Y cómo llegamos hasta aquí? expone cómo esta mentalidad no es nueva, sino el resultado de siglos de pensamiento que desplazó a Dios del centro del universo. Desde el nominalismo medieval hasta el humanismo renacentista y el racionalismo ilustrado, la humanidad fue gradualmente reemplazando la autoridad divina por la confianza en su propia razón. Cuando el hombre se puso en el trono, la verdad comenzó a fragmentarse.
El relativismo afirma que no existe una verdad objetiva, sino muchas verdades personales. Pero la Biblia enseña algo muy diferente: “Tu palabra es verdad” (Juan 17:17). Si la verdad procede de Dios, no puede ser cambiada ni reinterpretada a gusto. Por eso, cuando el mundo insiste en que todo es relativo, el creyente debe aferrarse al carácter inmutable de la Palabra de Dios.
La confusión moral actual —la redefinición del bien y del mal, del matrimonio, del género y hasta de la identidad— es el fruto de haber negado una fuente de verdad externa a nosotros mismos. Pero el evangelio confronta esta mentira al recordarnos que la verdad no es una idea, sino una Persona: Jesús dijo, “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6).
Recuperar la verdad bíblica es esencial para resistir las corrientes culturales que buscan moldear nuestra mente y nuestra fe. No se trata de arrogancia intelectual, sino de fidelidad espiritual. La verdad no cambia porque Dios no cambia.
Ser testigos de la verdad en medio de una cultura que la niega requiere valentía y compasión. No basta con señalar los errores del mundo; debemos mostrar el poder liberador de la verdad de Cristo. Solo cuando la iglesia viva conforme a esa verdad podrá brillar como “luminares en el mundo” (Filipenses 2:15).
Preguntas para reflexionar:
- ¿Qué áreas de tu vida están siendo influenciadas por el pensamiento relativista?
- ¿Cómo puedes afirmar la verdad de Dios con amor en tu entorno?
- ¿Qué significa para ti vivir como testigo de la verdad hoy?
Este artículo esta basado en: ¿y cómo llegamos aquí?
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