Sofonías

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Sofonías recibió el mensaje profético de parte de Dios durante el reinado de Josías, rey de Judá (640–609 a. C.). Es posible que Sofonías fuera tataranieto del famoso Ezequías, el rey que impulsó una reforma en Judá (1:1). Ezequías y Josías fueron los dos reyes de Judá que pusieron todo su empeño en purificar el culto de todo elemento pagano y asegurar una celebración conforme a la ley de Moisés. Sin embargo, Sofonías denunció que Judá persistía en combinar prácticas paganas con el culto verdadero, lo cual ponía de manifiesto que los esfuerzos de estos dos grandes reformadores no habían logrado un impacto profundo en el pueblo.

CONTEXTO HISTÓRICO DE SOFONÍAS

Josías impulsó una reforma religiosa sin paralelo en la historia de Israel desde el tiempo de Ezequías. Así como el reinado de este, un rey justo, fue seguido del mal gobierno de su hijo Manasés, de igual manera, las reformas de Josías muy pronto quedaron sin efecto a causa de sus hijos Joacaz (2 R. 23:29-33) y Joacim (2 R. 23:34–24:1), y de Sedequías (sucesor del hijo de Joacim; 2 R. 24:18). Tan grande era la maldad de Judá que ni aún Josías pudo implementar una reforma duradera.


Sofonías denunció la manera en que los habitantes de Judá combinaban el culto a Dios con el culto a los ídolos (1:4-5,9) y criticó a las autoridades políticas y religiosas de Jerusalén (3:1-4). Desde el comienzo de su reinado, Josías puso en marcha algunas reformas religiosas (2 Cr. 34:3-7), pero la reforma profunda tuvo lugar en el año 18 de su reinado, después de que el sumo sacerdote Hilcías descubrió el libro de la ley en el templo (2 R. 23; 2 Cr. 34:8-33). Es probable que Sofonías haya profetizado antes del año 622 a. C., el año 18 del reinado de Josías. Sabemos, además, que Sofonías predijo la destrucción de Asiria y la caída de Nínive, de modo que debe de haber anunciado su mensaje antes del 612 a. C., año en que cayó esta ciudad.

SIGNIFICADO DEL MENSAJE DE SOFONÍAS

Igual que el profeta Joel, Sofonías habló extensamente sobre el «día de Jehová», y la similitud de las expresiones en ambos libros resulta sorprendente (comp. 1:14-16 con Jl. 1:15; 2:1,30-31). El día del Señor, anunció Sofonías, tendría graves consecuencias para los pecadores de Judá, y el profeta exhortó al pueblo a arrepentirse y buscar humildemente a Dios (2:1-3).


Jehová no solo castigaría a Judá, también destruiría a los pueblos vecinos (2:4-11) y al resto de las naciones de la tierra (3:8). A través de su mensaje a las ciudades de Nínive y Jerusalén, Sofonías estableció un nexo entre el tema del castigo a Judá y a las demás naciones (2:13–3:7).


Después que el Señor juzgue a toda la tierra, sobrevendrá un nuevo tiempo de bendición para todas las naciones y para Israel. A Sofonías le debemos una de las más bellas descripciones de esta nueva relación de Dios con Su pueblo: «[el Señor] se gozará sobre ti con alegría…» (3:17). 


Sofonías nos enseña que Dios no tolera que adoremos a otros dioses y pretendamos, a la vez, adorarlo a Él, así como tampoco tolera la violencia, el fraude, la autocomplacencia, la altivez, la mentira ni el engaño. Dios tiene poder absoluto para castigar y destruir porque Él creó todas las cosas, sin embargo, no ejerce Su poder de manera arbitraria; hace uso de él para actuar contra el mal y la injusticia, o la idolatría y la falsedad del culto. También aprendemos de Sofonías que Dios responde cuando nuestro arrepentimiento es sincero y profundo. Él ama al pueblo que lo sirve con humildad.