NEHEMÍAS
LA CREDIBILIDAD DEL LIBRO DE NEHEMÍAS
Como ocurre con el libro de Esdras, Nehemías está compuesto por diversos documentos originales. La fuente principal son las llamadas Memorias de Nehemías, atribuidas a su propia pluma. Se desconoce la extensión exacta del texto de las memorias, pero decididamente incluyen los pasajes autobiográficos (1:1–7:73; 12:27-43; 13:4-31). Otra sección importante corresponde a las Memorias de Esdras (cap. 8 y, probablemente, caps. 9–10); están escritas en tercera persona y mencionan a Esdras repetidas veces (8:1-2,4-6,9,13). Entre las listas incluidas, se hallan: (1) una de los habitantes de Jerusalén (11:3-24); (2) una de las aldeas y campos ocupados por integrantes de las tribus de Judá y Benjamín (11:25-36) y (3) una con los nombres de los sacerdotes y los levitas (12:1-26).
Aunque este libro se puede leer independientemente del de Esdras, es probable que no fuera ese el propósito inicial, habida cuenta de que Nehemías constituye parte esencial del mensaje dado a conocer en Esdras.
Muchos consideran los textos históricos del A. T. como obras de ficción cuyo objetivo es transmitir determinados valores o enseñanzas. Pero para adoptar esta postura, es preciso pasar por alto numerosas pruebas de narración histórica. En el libro de Nehemías, se evidencian recursos propios de la narración histórica, tales como (1) fechar los acontecimientos (por ej., «en el mes de Quisleu, en el año veinte», es decir, en noviembre–diciembre del 445 a. C.; 1:1); (2) referencias a lugares históricos confirmados por la investigación arqueológica (por ej., se sabe que Susa era una de las tres capitales del Imperio persa, además de ser residencia de primavera de los reyes persas; 1:1); y (3) identificar personajes históricos de la época (por ej., Artajerjes, rey de Persia; Sanbalat, de quien se sabe a través de los Papiros de Elefantina que fue gobernador de Samaria; 2:1,10).
