Lucas
FECHA DE COMPOSICIÓN
La fecha de composición es tema de debate entre los eruditos bíblicos, y la búsqueda de la solución está estrechamente vinculada a la identidad del autor. La fecha más tardía para el Evangelio de Lucas se sitúa alrededor del 80 d. C., puesto que hay pruebas de que se lo usó a partir del año 95 y, además, en razón de que no hay referencias a las cartas de Pablo en el libro de Hechos. Por otra parte, es probable que el libro no se escribiera antes de fines del año 50, dado que todo parece indicar que Lucas se escribió poco antes que Hechos (Hch. 1:1), y el último hecho registrado en el libro ocurrió en el año 62 (el arresto de Pablo en Roma). La mayoría de los eruditos de la alta crítica sostienen que Lucas debió de escribirse después del año 70 d. C. debido a su inclusión de la profecía de Jesús sobre la caída de Jerusalén, ocurrida en ese año (Lc. 13:35; 19:43-44; 21:20,24). Sin embargo, además de que tal postura implica cuestionar la capacidad de Jesús de profetizar o incluso de predecir la destrucción de Jerusalén, el Evangelio describe la destrucción de la ciudad en términos generales, sin dar detalles. Cualquiera que hubiera registrado la profecía de Jesús sobre la destrucción de Jerusalén seguramente habría incluido detalles específicos si hubiera vivido tan terrible experiencia o habría hablado con testigos directos del hecho.
Además se ha manejado la hipótesis de que Jesús pudo haber formulado Su predicción en esos términos basándose en precedentes del A. T.
Además, resulta sorprendente que alguien como Lucas, que tanta información aportó en los Hechos sobre la iglesia de Jerusalén y cómo a partir de allí el Evangelio se extendió a los gentiles, hubiera omitido mencionar un acontecimiento de tal magnitud histórica y teológica como la destrucción del templo, o la persecución que previamente ordenó el emperador Nerón, o la muerte de Pedro y de Pablo ocurridas en ese mismo período. Parece mucho más probable que Lucas no mencionara ninguno de estos acontecimientos sencillamente porque aún no habían ocurrido. El libro de los Hechos finaliza con Pablo en prisión porque esa era la situación real cuando Lucas terminó de escribir su relato. Así, pues, lo más acertado en el caso del tercer Evangelio es asignarle una fecha anterior al año 62 d. C.
TEMAS
Lucas escribió como historiador y aclaró que conocía tanto las fuentes escritas (el Evangelio de Marcos parece haber sido una de ellas) como los relatos orales de testigos directos. Su Evangelio y los Hechos sobresalen por la cantidad de personajes identificados por nombre (por ej., Zacarías, Elisabet, María, Cleofas). Esto permite deducir que realizó una investigación cuidadosa y que llegó a entrevistar a testigos presenciales. Probablemente realizó su trabajo de investigación en Palestina, mientras aguardaba que se resolviera el caso de Pablo en Cesarea (Hch. 23:23–27:1).
Cada uno de los cuatro Evangelios destaca un aspecto diferente respecto de la trascendencia de la venida de Jesús de Nazaret, el Mesías de Israel. Lucas resalta el papel de Jesús como Salvador y define Su obra en términos de la salvación (2:11; 19:10). Si bien el autor remarcó que la vida y la obra de Jesús daban cumplimiento a las promesas hechas por Dios a Israel, un punto central en su Evangelio (y también en Hechos) es que Jesús vino a ofrecer la salvación no solo para los judíos sino también para los gentiles. A su vez, el amor al prójimo, expresado en solidaridad con los pobres y marginados, se presenta como una exigencia fundamental para el discipulado, tanto en Lucas como en Hechos. Otros temas que reciben especial consideración son el Espíritu Santo y la oración.
