HEBREOS

Autor

Varios libros del N. T. resaltan la muerte de Cristo, pero a Hebreos se lo reconoce en particular por su énfasis en la doctrina que presenta a Cristo, simultáneamente, como sumo sacerdote y como ofrenda sacrificial para expiación del pecado. Ningún otro libro del N. T. logra combinar tan magistralmente como Hebreos las enseñanzas del antiguo y el nuevo pacto.


Aunque no se lo nombra, el autor de Hebreos seguramente era conocido por los destinatarios originales de la carta. En los siglos transcurridos desde su composición, la ausencia de referencias al autor alimentó toda clase de especulaciones. Los eruditos bíblicos han propuesto los nombres de varios cristianos de la iglesia primitiva, entre ellos, Pablo, Lucas, Apolo, Clemente de Roma, Bernabé, Silvano, Felipe y Priscila. Sin embargo, nadie sabe con certeza quién escribió este libro de la Biblia. Orígenes, uno de los padres de la iglesia, dio la mejor respuesta: solo Dios sabe quién escribió Hebreos.

La prueba que aporta el propio libro, comenzando por el título, «Hebreos», muestra claramente que se trata de una carta dirigida a cristianos de origen judío. El autor apeló a los textos del A. T. a lo largo de todo el libro, dando por hecho que sus lectores conocían los sacrificios rituales (por ej., 10:1-2) y les advirtió sobre el peligro de confiar en sacrificios que sólo apuntan a Cristo, pero no reconocen que el único sacrificio verdadero y necesario es Cristo mismo (10:1-4,11-18). 

FECHA DE COMPOSICIÓN

Es imposible establecer la fecha exacta de composición de Hebreos, pero la prueba parece indicar que se escribió antes del año 70 d. C. 

En primer lugar, el autor y sus lectores pertenecían a la segunda generación de cristianos; no habían visto ni oído a Jesús en persona (2:3). 

Segundo, si el Timoteo mencionado en 13:23 era el joven colaborador de Pablo, la carta debió de escribirse en vida del apóstol. 

Tercero, la referencia a los sacrificios en 10:1-2 parece indicar que estos continuaban ofreciéndose, y algunos estudiosos creen que esta descripción de los sacrificios en tiempo presente (7:8; 9:6-7,9,13; 13:10) es señal de que el templo de Jerusalén aún estaba en pie. 

Por último, el hecho de que el autor de 1 Clemente (36:1-6), un documento cuya fecha suele establecerse entre el 95 y el 96 d. C., usara material de Hebreos prueba que se escribió antes de esta fecha. Reiteramos, pues, que si bien Hebreos pudo escribirse en cualquier momento entre los años 60 y 96 d. C., es más probable una fecha anterior al año 70 d. C.

TEMAS

No hay duda de que los destinatarios de Hebreos habían sufrido persecuciones a causa de su fe (10:32-34; 12:4). Además, mostraban capacidad de entrega personal y vocación de servicio (6:10). Sin embargo, su fe seguía siendo inmadura (5:11–6:12), y necesitaban que se los volviera a instruir en las verdades más elementales de la Palabra de Dios (5:12). Las advertencias en el libro revelan que muchos de estos cristianos vacilaban en su fe y estaban tentados de abandonarla por completo (2:1-4; 4:12-13; 6:4-8; 10:26-31; 12:25-29); corrían el riesgo de apartarse de Cristo, probablemente para escapar de la persecución.


Un tema recurrente a lo largo de toda la carta es la afirmación de la superioridad de Cristo sobre toda la religiosidad judía a la cual ellos pretendían volver. Jesús está por sobre los profetas del A. T., los ángeles, Moisés, Josué y el sacerdocio de Aarón, por lo tanto, ¿qué motivo podrían tener los hebreos para volver al viejo sistema religioso cuando lo nuevo ya había llegado?