GÁLATAS
GÁLATAS Y LA APOLOGÉTICA
Sea que Gálatas se haya escrito en el año 49 d. C. o en el 58 d. C., estamos ante uno de los documentos más antiguos del N. T. Este dato es fundamental para demostrar que el punto de partida de los seguidores de Jesús fue una elevada visión de Jesucristo, una cristología alta. Este enfoque no fue un agregado posterior; Pablo y la iglesia primitiva veían a Jesús como «Señor» (Gá. 1:3), como Aquel que continuó revelándose después de resucitar (1:12), como el Uno preexistente enviado por el Padre (4:4) y como Aquel que transforma los esquemas de este mundo (6:14; comp. 2:20-21).
Gálatas también es importante desde una perspectiva apologética porque, sistemáticamente, intenta convencer a los creyentes de que deben permanecer fieles al verdadero evangelio y rechazar todo lo que no es de él. Pablo fue contundente al afirmar que existe un único evangelio verdadero, de carácter universal, que se ofrece a todas las naciones mediante la fe (caps. 1–2). A continuación, demostró que sólo este verdadero evangelio hace que los creyentes de todas las naciones formen parte del verdadero pueblo de Dios, marcándolos con la identidad del Espíritu Santo mediante la fe en Cristo (caps. 3–4). Por último, Pablo proclamó que sólo el verdadero evangelio libera del poder del pecado mediante el don del Espíritu Santo (caps. 5–6).
