GÁLATAS

Autor

Que Pablo es el autor de esta carta es un dato indiscutible; aun los eruditos bíblicos más escépticos consideran que Gálatas es paulina. Es probable que Pablo haya recibido ayuda de un amanuense (escriba), puesto que recién en 6:11 comenzó a escribir de su puño y letra, pero no hay duda de que el contenido le pertenece al apóstol. Por lo tanto, el problema importante que resta resolver es la fecha de composición.

 

Desde el siglo iv hasta el siglo xix, predominó la hipótesis de la Galacia del norte, que sostiene que Pablo dirigió su carta a las iglesias de la Galacia étnica en la región central y norte de Asia Menor (en la actual Turquía). Pablo había fundado estas iglesias de Galacia (Gá. 1:2) durante su segundo viaje misionero (Hch. 16:6) y las visitó nuevamente en el transcurso de su tercer viaje (Hch. 18:23). De acuerdo con esta hipótesis, la carta se escribió entre los años 57 y 58 d. C.

 

La hipótesis de la Galacia del sur, la más reciente y la más probable, entiende que «Galacia» en Hechos está usada en sentido político, es decir, designa a la provincia romana. Pablo estableció cuatro iglesias en la región central y sur de la provincia de Galacia durante su primer viaje misionero (Hch. 13–14) y, poco tiempo después, les escribió una carta. Si esta hipótesis es correcta, la carta debió de escribirse antes: la fecha más temprana pudo ser el 49 d. C. (antes del concilio en Jerusalén de Hch. 15) y la más tardía, el año 53 o 54 d. C. Si así fuera, Gálatas podría ser la primera carta que escribió Pablo.

GÁLATAS Y LA APOLOGÉTICA

Sea que Gálatas se haya escrito en el año 49 d. C. o en el 58 d. C., estamos ante uno de los documentos más antiguos del N. T. Este dato es fundamental para demostrar que el punto de partida de los seguidores de Jesús fue una elevada visión de Jesucristo, una cristología alta. Este enfoque no fue un agregado posterior; Pablo y la iglesia primitiva veían a Jesús como «Señor» (Gá. 1:3), como Aquel que continuó revelándose después de resucitar (1:12), como el Uno preexistente enviado por el Padre (4:4) y como Aquel que transforma los esquemas de este mundo (6:14; comp. 2:20-21).


Gálatas también es importante desde una perspectiva apologética porque, sistemáticamente, intenta convencer a los creyentes de que deben permanecer fieles al verdadero evangelio y rechazar todo lo que no es de él. Pablo fue contundente al afirmar que existe un único evangelio verdadero, de carácter universal, que se ofrece a todas las naciones mediante la fe (caps. 1–2). A continuación, demostró que sólo este verdadero evangelio hace que los creyentes de todas las naciones formen parte del verdadero pueblo de Dios, marcándolos con la identidad del Espíritu Santo mediante la fe en Cristo (caps. 3–4). Por último, Pablo proclamó que sólo el verdadero evangelio libera del poder del pecado mediante el don del Espíritu Santo (caps. 5–6).