3 JUAN

Autor

La primera epístola de Juan es anónima, aunque la iglesia primitiva invariablemente atribuyó esta carta (y también 2 y 3 Juan) a la pluma del apóstol, y nunca sugirió otros nombres. Las pruebas a favor de la autoría juanina son firmes y sólidas, y se construyen a partir de algunos elementos clave que no debemos olvidar: (1) el autor afirmó ser testigo directo del ministerio de Jesús (1:1-3); (2) la primera carta de Juan muestra gran similitud con el Evangelio de Juan en su teología, vocabulario y sintaxis; (3) líderes reconocidos de la iglesia primitiva como Papías, Policarpo, Ireneo y Clemente de Alejandría confirmaron que el apóstol Juan fue el autor.


En 2 y 3 Juan, el autor se identificó como «el anciano» y, según la tradición, este anciano era el apóstol Juan, el mismo que escribió 1 Juan. Por cierto, la indiscutible semejanza en vocabulario, tema y manejo del idioma determinó que la mayoría de los eruditos bíblicos contemporáneos coincidieran en atribuir las tres cartas a un mismo autor, incluso aquellos que rechazan la hipótesis de que el autor haya sido Juan. Sin embargo, el estilo literario de las dos breves cartas es tan similar al de 1 Juan y al del Evangelio que podemos aseverar que se trata de un mismo autor.

TEMAS EN 3 JUAN

La carta de 3 Juan es el libro más breve, no solo del N. T. sino de toda la Biblia; tan solo 219 palabras componen el texto griego original. La segunda y tercera epístolas de Juan suelen describirse, con razón, como «epístolas gemelas», aunque no son idénticas sino similares. 


La tercera carta es de carácter personal y fue escrita en torno a tres personajes: Gayo (el destinatario), Diótrefes (la causa del conflicto) y Demetrio (probablemente, el portador de la carta). Juan exhorta a Gayo a no seguir el mal ejemplo de Diótrefes y lo anima a continuar la buena obra de recibir y sostener a maestros y misioneros itinerantes. El anciano está preocupado, y con razón, porque Diótrefes desconoce la autoridad apostólica de Juan, y teme que mediante un juego de poder, este logre imponerse y arrastre a otros hermanos con él. Juan está dispuesto a visitarlos personalmente si fuera necesario, pero mientras tanto, procura obtener el respaldo de Gayo, a quien alaba por su conducta y lo anima a continuar en el camino de la verdad. Demetrio se presenta ante Gayo como el portador de la carta y, a la vez, como un refuerzo en tiempos de crisis.


Esta carta nos ayuda a comprender un conflicto de orden personal surgido en una iglesia a fines del siglo i, y nos muestra la estrategia aplicada por el anciano para resolver dicho conflicto.